lunes, 30 de noviembre de 2020

¿Cómo aprendemos?

 

¿Qué es el aprendizaje?

Desde un punto de vista evolutivo, el aprendizaje puede considerarse como la capacidad de adaptación al medio ambiente. El aprendizaje se entiende como la capacidad potencial que adquiere un organismo para emitir una determinada conducta, no la emisión en sí misma.


El aprendizaje se mide en función de cambios conductuales. Esto nos genera un segundo problema ya que no todas las veces que la conducta cambia se debe necesariamente a la existencia de aprendizaje. Factores como el efecto de determinados fármacos, la motivación, las emociones, e incluso factores como cambios ambientales y la maduración pueden provocar cambios conductuales que no se deben al aprendizaje y que sin embargo podrían confundirse con él.


El condicionamiento es un término general, que se emplea tanto para animales como para seres humanos, y que se refiere a la adquisición de patrones muy específicos de conducta en presencia de estímulos bien definidos. El aprendizaje es el proceso por el cual la experiencia o la práctica producen un cambio relativamente permanente en la conducta o el potencial de conducta.


Condicionamiento clásico

El condicionamiento clásico (o pavloviano) es un tipo de aprendizaje en el que una respuesta provocada de manera natural por un estímulo llega a ser provocada por un estímulo diferente que antes era neutral.

Iván Pavlov descubrió el condicionamiento clásico casi por accidente. Como los animales salivan cuando se coloca comida en su boca, Pavlov insertó tubos a las glándulas salivales de algunos perros para medir cuánta saliva producían al recibir comida. Advirtió que los perros salivaban antes de que la comida estuviera en su boca: el solo hecho de ver el alimento los hacía babear. De hecho, babeaban incluso ante el sonido de los pasos del experimentador.

El intentó enseñar a los perros a salivar cuando no estuviera presente la comida. Diseñó un experimento en el cual sonaba una campana justo antes de llevar la comida a la habitación. El sonido de una campana por lo regular no hace que la boca de un perro se haga agua, pero, después de escuchar la campana muchas veces justo antes de ser alimentados, los perros de Pavlov empezaron a salivar en cuanto sonaba. Fue como si hubieran aprendido que la campana señalaba la aparición de la comida, y sus bocas se hacían agua ante la señal incluso si no se presentaba la comida. Los perros habían sido condicionados a salivar en respuesta a un nuevo estímulo (la campana) que normalmente no había producido esa respuesta.


Elementos del condicionamiento clásico

El condicionamiento clásico implica el pareamiento de una respuesta involuntaria (por ejemplo, salivación), que por lo regular es provocada por un cierto estímulo, con un estímulo diferente, previamente neutral (como una campana o la estimulación táctil de la pata). El experimento de Pavlov ilustra los cuatro elementos básicos del condicionamiento clásico. El primero es un estímulo incondicionado (EI), como la comida, que de manera invariable produce cierta reacción; en este caso, salivación. La reacción o respuesta incondicionada (RI) es el segundo elemento y siempre es provocada por el estímulo incondicionado: siempre que el perro recibe comida (EI) su boca se le hace agua (RI). El tercer elemento es el estímulo neutral (el sonido de la campana), que se denomina estímulo condicionado (EC). El pareamiento frecuente del EC y el EI produce el cuarto elemento en el proceso del condicionamiento clásico: la respuesta condicionada (RC). La respuesta condicionada es la conducta que el animal ha aprendido en respuesta al estímulo condicionado. 


Condicionamiento operante

La conducta operante es una conducta diseñada para operar en el ambiente de forma que se obtenga algo deseado o se evite algo desagradable.

El condicionamiento clásico se interesa en la conducta involuntaria que de manera invariable sigue a un evento particular, pero la mayor parte de nuestra conducta no es desencadenada por eventos externos sino voluntaria.

Los niños aprenden a levantar sus juguetes para evitar el castigo o para obtener alguna recompensa por parte de sus padres Aprendemos a poner dinero en máquinas y a jalar palancas o presionar botones para obtener refrescos, comida, entretenimiento o la oportunidad de ganar dinero. Esas y otras acciones similares se clasifican como conducta operante. Son conductas aprendidas diseñadas para operar en el ambiente a fin de obtener una recompensa o evitar un castigo; no son reflejos automáticos causados por estímulos biológicamente importantes. Esta clase de aprendizaje se denomina condicionamiento operante o instrumental.

Elementos del condicionamiento operante

Edward Lee Thorndike usaba una simple jaula de madera para determinar cómo aprenden los gatos. Thorndike colocaba a un gato hambriento en el cuarto cerrado de la “caja problema”, con comida en el exterior de la jaula donde el gato podía verla y olerla. Para obtener la comida, el gato tenía que averiguar cómo abrir el pestillo de la puerta de la jaula. Al principio, le tomaba un rato largo descubrir cómo abrir la puerta. Pero cada vez que se le regresaba a la caja problema, le tomaba menos tiempo abrir la puerta.

Los experimentos de Thorndike ilustran dos factores que son esenciales en el condicionamiento operante o instrumental. 

  • El primero es la respuesta operante. El condicionamiento operante ocurre cuando una respuesta, llamada la respuesta operante, opera en el ambiente para producir consecuencias específicas. Al tocar el pestillo con la pata (la respuesta operante) los gatos pudieron abrir la puerta.
  • El segundo elemento esencial en el condicionamiento operante es la consecuencia que sigue a la conducta. Al abrir la puerta, los gatos de Thorndike obtuvieron libertad o un pedazo de pescado por escapar de sus incómodas cajas problema. De manera similar, un perro puede obtener una galleta por sentarse cuando se le ordena; y un niño puede recibir elogio o la oportunidad de jugar en la computadora por ayudar a limpiar la mesa.

Se llama reforzadores a ese tipo de consecuencias, que incrementan la probabilidad de que la conducta operante se repita. En contraste, se llama estímulos aversivos a las consecuencias que disminuyen la posibilidad de que una conducta operante se repita.

La comprensión de Thorndike de la importancia del reforzamiento se refleja en su ley del efecto: la conducta que produce un efecto satisfactorio (reforzamiento) tiene probabilidad de realizarse otra vez, mientras que la conducta que produce un efecto negativo (castigo) probablemente será suprimida.


Tipos de reforzamiento: Reforzamiento positivo y negativo

 Los psicólogos distinguen entre varios tipos de reforzadores. Los reforzadores positivos, como la comida o la música agradable, agregan algo gratificante a la situación. En contraste, los reforzadores negativos sustraen algo desagradable de una situación removiendo un estímulo nocivo o desagradable.

  • Reforzador positivo; Cualquier evento cuya presencia incrementa la probabilidad de que vuelva a ocurrir la respuesta en curso.
  • Reforzador negativo; Cualquier evento cuya reducción o terminación incrementa la probabilidad de que vuelva a ocurrir la conducta en curso.

Castigo

La conducta también puede ser controlada por el castigo.

La diferencia entre castigo y reforzamiento negativo es que el reforzamiento de cualquier tipo fortalece (refuerza) la conducta; el reforzamiento negativo fortalece la conducta al eliminar algo desagradable del ambiente. Por el contrario, el castigo agrega algo desagradable al ambiente, por lo que tiende a debilitar la conducta.

Para que el castigo sea efectivo, debe ser impuesto de manera apropiada. Primero, el castigo debería ser rápido. Los niños que se portan mal deberían ser castigados enseguida de modo que sepan que lo que han hecho está mal. El castigo también debería ser suficiente sin ser cruel. El castigo efectivo debería ser seguro: los padres deberían tratar de castigar a los niños todas y cada una de las veces que se comportan mal. Y el castigo debería ser consistente: la práctica común de hacer al castigo de cada fechoría sucesiva más severo que el anterior no es tan efectiva como mantener un nivel constante de castigo.

Si tiene que usarse el castigo para suprimir una conducta indeseable, debería descontinuarse cuando se presenten conductas más deseables (para reforzar negativamente esa conducta). También debería emplearse el reforzamiento positivo (elogios, recompensas) para fortalecer la conducta deseada.


Aprendizaje cognoscitivo

Tanto el condicionamiento clásico como el operante dependen de la experiencia directa y el control de estímulo. Algunos psicólogos insisten en que en virtud de que los elementos de esos tipos de aprendizaje pueden ser observados y medidos, son los únicos tipos legítimos de aprendizaje susceptibles de estudiarse científicamente. Sin embargo, otros psicólogos señalan la importancia de las actividades mentales como la atención, las expectativas, el pensamiento y el recuerdo como cruciales para los procesos de aprendizaje. Es imposible observar y medir directamente esos tipos de aprendizaje cognoscitivo, pero pueden ser inferidos de la conducta; por lo tanto, también son temas legítimos para la indagación científica.



Aprendizaje latente y mapas cognoscitivos

Edward Chace Tolman, uno de los pioneros en el estudio del aprendizaje cognoscitivo, argumentaba que no necesitábamos exhibir nuestro aprendizaje para que éste ocurriera. Tolman llamó aprendizaje latente al aprendizaje que no es aparente porque todavía no se demuestra.

Tolman demostró el proceso del aprendizaje latente con un experimento. Se colocó a dos grupos de ratas hambrientas en un laberinto para que encontraran su camino de una caja de partida a una caja meta. El primer grupo encontraba bolitas de comida (la recompensa) en la caja meta; el segundo grupo no encontraba nada. De acuerdo con los principios del condicionamiento operante, el primer grupo debería aprender el laberinto mejor que el segundo grupo, lo que de hecho sucedió. Pero cuando Tolman tomó a algunas de las ratas del segundo grupo no reforzado y les entregó comida en la caja meta, casi de inmediato empezaron a recorrer el laberinto tan bien como las ratas del primer grupo. Tolman explicó esos notables hallazgos señalando que las ratas no recompensadas en realidad habían aprendido mucho acerca del laberinto mientras vagaban en su interior, pero que su aprendizaje era latente, pues estaba almacenado internamente de alguna manera sin que se reflejara en su conducta. Cuando recibieron una buena razón para recorrer el laberinto con rapidez (una recompensa alimenticia), pusieron en práctica su aprendizaje latente.

Insight y disposición para aprender

Otro fenómeno que pone de relieve la importancia del procesamiento cognoscitivo en el aprendizaje es el insight, la súbita “integración” de los elementos de una situación de modo que el sujeto descubre repentinamente la ruta más eficiente o la solución de un problema. En este caso, el aprendizaje no progresa de manera lenta y gradual en una curva suave como resultado de la práctica, sino que aparece de repente después de ensayos y errores no exitosos.

Aprendizaje por observación o aprendizaje social

Hemos visto cómo los psicólogos cognoscitivos cuestionaron la idea de que el aprendizaje humano (en su mayor parte o en su totalidad) surge del condicionamiento. Otro grupo de psicólogos, los teóricos del aprendizaje social, también pusieron esta idea en tela de juicio. La teoría del aprendizaje social se concentra en el grado en el que aprendemos no sólo de la experiencia directa, el tipo de aprendizaje explicado por el condicionamiento clásico y operante, sino también al observar lo que sucede a otra gente o escuchar acerca de algo.

Muchos animales vivimos en grupos y es probable que la vida en grupo influya en el aprendizaje facilitándolo. La vida en comunidad permite que el individuo pueda aprender de sus compañeros sin necesidad de tener que descubrir por sí mismo cada solución a un problema. Este aprendizaje en grupo se denomina aprendizaje social u observacional.

Este tipo de aprendizaje por observación es bastante común. Pero no imitamos todo lo que otras personas hacen. La teoría del aprendizaje social explica esto de diversas maneras. En primer lugar, usted no sólo debe ver sino también prestar atención a lo que hace el modelo; esto es más probable si el modelo atrae la atención (como lo hace una persona famosa o atractiva o un experto). En segundo lugar, debe recordar lo que hizo el modelo. Tercero, tiene que convertir lo que aprendió en acción: usted quizá haya aprendido mucho al observar un modelo, pero no tiene una razón particular para externar en conducta lo que ha aprendido.


6 comentarios:

  1. Muy ordenada la información, muy completa y buen uso del apoyo de imágenes.

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  2. Las imágenes son muy apropiadas, hacen la información muy clara y completa

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  3. Buenisima la información! Además de ser clara la estructura, exelente trabajo compañero

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  4. El uso de imágenes y videos fue un buen recurso pero independientemente de eso, tú información está muy completa y me parece que incluye una excelente explicación. Felicidades por tú trabajo Dani :)

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Jake Simms
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