¿Qué es la percepción?
Nuestros sentidos nos proporcionan datos puros acerca
del ambiente; a menos que interpretemos esta información, el mundo no sería
otra cosa que “una confusión tronante y zumbante”, como dijo William James. El
ojo registra patrones de luz y oscuridad, pero no “ve” un ave revoloteando de
rama en rama. El tímpano vibra de una manera particular, pero no “escucha” una
sinfonía. La percepción consiste en descifrar patrones significativos en la
maraña de la información sensorial.
Un grupo de psicólogos alemanes que se llamaban
psicólogos de la Gestalt, empezaron a descubrir los principios básicos de la
percepción. Los psicólogos de la Gestalt creían que el encéfalo crea una
experiencia perceptual coherente que es más que la simple suma de la
información sensorial disponible, y que lo hace de maneras predecibles.
Una faceta importante de la percepción es la
distinción de las figuras con respecto al fondo contra el que aparecen. Podemos
distinguir un solo de violín contra el fondo de la orquesta sinfónica, una sola
voz entre el parloteo de una fiesta de cóctel y el olor de las rosas en una florería.
En cada caso, percibimos algunos objetos como “figuras” y otra información sensorial
como “fondo”
Constancias perceptuales
La constancia perceptual se refiere a la tendencia a
percibir los objetos como relativamente estables e inalterables a pesar de los
cambios en la información sensorial. Una vez que hemos formado una percepción
estable de un objeto, podemos reconocerlo casi desde cualquier posición, casi
cualquier distancia, bajo casi cualquier iluminación. Una casa blanca parece
una casa blanca de día o de noche y desde cualquier ángulo. Vemos la misma
casa. La información sensorial puede cambiar al modificarse la iluminación y la
perspectiva, pero el objeto se percibe como constante. Sin esta capacidad,
encontraríamos al mundo muy confuso.
Tendemos a percibir los objetos familiares en su
verdadero tamaño independientemente del tamaño de la imagen que arrojan sobre
la retina. La constancia de tamaño
depende en parte de la experiencia (información acerca del tamaño de los
objetos almacenada en la memoria) y en parte de las señales de distancia.
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| Como en el ejemplo, vemos este emblemático edificio de nuestro país vecino del mismo color blanco, independientemente de si es de noche o de día |
Percepción de distancia y profundidad
Percepción del movimiento
El movimiento es uno de los aspectos que más influyen en nuestra experiencia visual, pues hay movimiento en prácticamente todo lo que nos rodea, incluyéndonos. Además, la percepción del movimiento resulta crucial para la supervivencia. Normalmente, la percepción del movimiento se basa en el hecho de que la imagen retiniana del objeto en movimiento cambia de un instante al siguiente, aunque nosotros (y, más concretamente, nuestros ojos) permanezcamos estáticos (movimiento real).
También hay casos en los que no hay movimiento real (ni del objeto ni del observador) que, paradójicamente, sí dan lugar a percepción de movimiento. En este caso se habla de movimiento aparente o ilusiones de movimiento, es decir, una experiencia subjetiva de movimiento idéntica a la que tiene lugar cuando un objeto se mueve realmente en el entorno, pero en ausencia de dicho movimiento.
Percepción del tamaño
Un efecto de la misma naturaleza al desplazamiento de los objetos
es el cambio de tamaño de su imagen en la retina. Teniendo en cuenta este
hecho, resulta claro que la percepción del tamaño no puede depender sólo del
tamaño de la imagen del objeto en la retina, pues si esto fuese así, el tamaño
percibido de los objetos cambiaría dependiendo de la distancia a la que se
encuentren del observador. Sin embargo, esto no ocurre así, ya que percibimos
el tamaño de los objetos de forma constante, es decir, independientemente de su
distancia hasta el sujeto (constancia del tamaño).
De acuerdo con la mayoría de las teorías actuales, la
constancia de tamaño se produce porque el sistema visual considera en conjunto, tanto el tamaño de la imagen del objeto en la retina, como una
estimación de la distancia a la que éste se encuentra. Así, cuando el objeto se
aleja (aumenta su distancia hasta el observador) disminuye el tamaño de su
imagen retiniana, mientras que cuando está cerca del sujeto (poca distancia),
el tamaño de su imagen retiniana aumenta. Por tanto, la constancia de tamaño se
produce porque ambos aspectos (distancia y tamaño retiniano) cambian en sentido
opuesto.
HERNANDEZ GOMEZ Adriana, 2012, Procesos psicológicos
básicos, Revisión editorial: Eduardo Durán Valdivieso;


Esta muy entendible!
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